BREAKINGVIEWS -Una inyección fiscal alemana podría ser contraproducente para la eurozona

LONDRES, 14 nov (Reuters Breakingviews) - La nueva jefa del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, podría terminar lamentando sus deseos.

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Quiere que Alemania y Países Bajos gasten más. Incluso si se sale con la suya, los beneficios económicos para otros los países que comparten la moneda única pueden ser limitados.

Especialmente si se produce una reactivación económica en el norte de Europa que obligue a replantear la actual política monetaria ultralaxa. Según las últimas previsiones de la Comisión Europea, Alemania y Países Bajos tendrán presupuestos aproximadamente equilibrados el año que viene, es decir sin déficit ni superávit.

Si gastan más, podría ayudar a toda la zona euro, que según la Comisión Europea crecería solo un 1,2% el próximo año, en un momento en que el tipo de interés oficial del BCE ya está por debajo de cero. Una mayor demanda interna en la mayor economía de Europa generará apetito por las importaciones de otros países.

Y, a medida que los precios y los salarios alemanes suban, los trabajadores de otros países serán más competitivos. Aun así, los temidos efectos colaterales podrían no ser tan grandes.

Un estudio del BCE publicado a principios de este año preveía que menos de la décima parte del estímulo que supondría un aumento del 1% del PIB en las inversiones alemanas podría dejarse notar en el resto de la zona euro. Sin embargo, si las perspectivas alemanas son alentadoras, el euro podría apreciarse en el mercado de divisas, lo que perjudicaría a los exportadores de toda la región.

También podría elevar la rentabilidad de la deuda pública en el mercado secundario, que ahora está a niveles bajos, gracias a los cuales Italia puede tomar fondos prestados a alrededor del 1 por ciento a 10 años. Los inversores podrían entonces exigir una prima más alta para prestar a los países de mayor riesgo, que tendrían que hacer frente a mayores costes de financiación, sin la ventaja de un crecimiento mucho mayor.

Un fuerte repunte en la actividad alemana podría incluso presionar al BCE para que se replantee su política monetaria ultralaxa, ya que la economía teutona representa más de una quinta parte del PIB de la zona euro. El impacto de un impulso fiscal sería mucho mayor si el BCE mantuviera su política monetaria muy relajada, pero los votantes del norte del continente podrían indignarse aún más por los bajos interés que están obteniendo con sus ahorros y por las crecientes presiones internas sobre los precios.

Por todo ello, sería mejor que la zona euro concentrase sus esfuerzos en un fondo fiscal común del tipo como el que sugiere Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España y miembro del consejo del BCE. Un fondo de este tipo, al que todos los países contribuirían, podría ser utilizado para asegurar que el estímulo llega a los países más débiles, que de otro modo no serían capaces de permitirse el lujo de gastar más.

Cierto, puede que sea igual de difícil convencer a Berlín de que contribuya a tal hucha que de que gaste más. Pero los beneficios podrían ser más amplios.

En Twitter https://twitterdot com/Unmack1 (El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autor) (traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid) .